paisano

Peña El Carmen

puente
Estas en: Inicio >> Historia

Historia

Corría el año 2004, en pleno siglo XXI, cuando un grupo de intelectuales, clientes habituales de la Cervecería Güestia, se les ocurrió una idea totalmente innovadora, original, jamás patentada para las Fiestas del Carmen, la creación de un PEÑA DE POLVORA.

Fue tal el impacto de la noticia, que en cuestión de horas; bueno que digo, en cuestión de minutos se agotaron las plazas disponibles para el ingreso en la peña llegándose, incluso, a establecer una lista de espera.

Una vez disponible la materia prima, faltaba lo más importante: el bautizo de la peña. Pero no había problema, dado que la inteligencia y originalidad de un grupo de 45 hombres era innata, inmensa; es decir, como lo que cabe esperar de cualquier hombre de Cangas. Por ello, se le bautizó con el nombre de Peña el Carmen, nombre poco conocido en Cangas del Narcea, pero a la vez original.

Naturalmente, todavía faltaban varios aspectos por pulir, dos de ellos de gran importancia. Pues, por una parte, había que buscar un lugar donde cenar, a poder ser cerca de algún sitio donde se pudiera respirar el olor a pólvora, música, caipirinha, etc. Esto tampoco fue problema, pues de nuevo tirando de nuestro talento innato y amistades, buscamos una bodega histórica en los Nogales; tan histórico que al lado nuestro cenan los veteranos de la madre de todas las peñas: El Arbolín. Y por otro lado, había que buscar una camisa para lucir durante las fiestas, pues sería totalmente injusto y abusivo que desfiláramos exhibiendo nuestros torsos atléticos. Por esta razón, se decidió vestir con una camisa naranja, en honor a la naranja mecánica.

Bromas a parte, la Peña el Carmen, se caracteriza por ser una peña en la cual no faltan las dosis de buen humor durante las cenas, las dosis de cánticos de gran calidad (remóntese a los shows de esta peña en los conciertos de peñas donde si Risto estuviera lo dejaríamos sin palabras), las dosis de pólvora y, sobre todo, las dosis de GASOLINA por parte de los chicos de la Cogolla, donde hago un llamamiento a Adrián Campos porque se están perdiendo auténticas joyas del motor.